
Es triste que la dulzura, exquisitez y delicadeza de la mujer hayan sido apocadas por la creciente ola del feminismo, afligiendo a la mayoría de ellas al adoptar conceptos equivocados de sí mismas.
¡Que Dios nos ayude como padres y madres a cultivar en nuestras hijas las virtudes que nos enseña en Su Palabra para que su Nombre sea glorificado!
¡Qué Dios dirija a los LÍDERES de las diferentes índoles religiosas a enseñar el verdadero carácter de la mujer creyente!
¡Que el Señor nos muestre su Gracia transformando a muchas mujeres en virtuosas!
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